Venus de los trapos


Michelangelo Pistoletto es uno de los exponentes del arte povera (arte pobre), movimiento que, a mediados de los años´60, produjo en Italia una reflexión sobre los recursos con los que el arte construye sus obras. Es una corriente que optó por materiales modestos y sencillos, generalmente no industriales, cuestionando el rol que la sociedad adjudicaba a la producción artística. Estos materiales considerados pobres podían ser madera, hojas, piedras, vajilla, vidrios, plantas, telas, carbón, arcilla, por mencionar algunos; es decir materia de desecho que carece de valor.


La Venus de los trapos, es la más conocida de todas las obras que Pistoletto compuso usando harapos. El artista coloca una escultura de la diosa Afrodita, en diálogo con una montaña de ropa usada. De este modo, vincula la noción de lo clásico a la vida ordinaria y cotidiana, la belleza en su estado más puro y la ruindad de la vestimenta de uso diario.

Las prendas están amontonadas, pareciera ser que cayeron en desuso, que fueron desechadas. Son trapos que representan el desperdicio y la degradación, una figuración del consumismo y la marginación social. La estatua es ese ideal de belleza inmutable transmitida a través de los siglos, esos harapos desechados no son más que simples objetos ordinarios, interminables y siempre cambiantes.


En la mitología romana Venus era la diosa del amor, la sensualidad y la belleza. El arte produjo innumerables versiones sobre ella. Su estado natural era la desnudez, por ello siempre fue socialmente aceptable representarla sin ropa y con cierto grado de belleza erótica.

Con esta obra, lo que el artista nos propone es repensar el lugar del arte, su naturaleza social así como su rótulo en el mundo. No en vano, la reproducción de la diosa romana está hecha con materiales corrientes (no es mármol).


Hay diferentes versiones de La Venus de los trapos, todas ellas creadas a lo largo de los años en diferentes tamaños y materiales (cemento, mármol, yeso, poliuretano, hormigón, fibra de vidrio), y está presente en las colecciones permanentes de algunos de los más prestigiosos museos como el Museo d'Arte Contemporanea en Torino, la Tate Modern en Londres, el Museo Hirshhorn y Jardín de Esculturas en Washington, o el Museo Kröller-Müller en los Países Bajos.