Los embajadores


Es una obra extremadamente rica debido al contexto histórico dentro del cual Holbein realizó el retrato, también por su abundancia simbólica y excelentísimo plástico. En realidad, la pintura se llama “Jean de Dinteville y Georges de Selve” y se ejecutó en 1533, actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres. El cuadro es de tamaño natural, mide aproximadamente 209 centímetros × 207 centímetros.

Dos personas miran directamente al espectador, posan a ambos lados de un de mueble expositor. A la izquierda se encuentra el embajador francés Jean de Dinteville, mientras que a la derecha su amigo Georges de Selve obispo de Lavaur, también embajador de Francia solo que en la República de Venecia, y por ese entonces se encontraba de visita en la corte de Enrique VIII en Londres. Pareciera ser que la escena es la toma de posesión en el cargo de embajador de Dinteville, ya que fue él quien encargó la obra a Holbein y así conmemorar dicho acontecimiento.

Para 1533 existía la esperanza de llegar a un acuerdo en las relaciones diplomáticas entre Francia, Inglaterra y el Vaticano, las cuales poco después, quedaron rotas con la excomunión de Enrique VIII, lo que provocó la ruptura definitiva entre las iglesias anglicanas y romana. En enero de ese año, Enrique se casó en secreto con Ana Bolena, ya embarazada. El Rey de Inglaterra aún no se encontraba oficialmente divorciado de Catalina De Aragón (tía del Emperador Romano Germánico, Carlos V), su esposa oficial. Al enterarse Francisco de Francia, intuye que esto significaría un distanciamiento entre la casa de Inglaterra y la del Emperador Carlos V (Carlos I de España), y un acercamiento importante con la corte de Francia por parte del Rey de Inglaterra. Entre el reino de Francia y el Imperio Romano Germánico, las relaciones no eran buenas. Ahora es cuando se precipitan los acontecimientos: en mayo, Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, sustituye al papa y anula definitivamente el matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón. El junio, Ana Bolena es coronada Reina de Inglaterra en la abadía de Westminster. Y finalmente, todo esto acarrea la excomunión de Enrique VIII en marzo de 1534, lo que termina de romper los ya delicados lazos entre la Iglesia de Inglaterra y Roma.

Siguiendo todo este contexto histórico, parece ser que cuando Jean Dinteville llega a Inglaterra, en febrero de 1533, las expectativas de pactos entre Francia e Inglaterra son altas. Ahora bien, volviendo al retrato, en el aparador se ven dispuestos varios objetos relacionados con el quadrivium. Las siete artes de ese entonces se dividían en dos grupos, el "trivium" que comprendía la gramática, la dialéctica y la retórica; y el "quadrivium", en el que se integraban la música, la aritmética, la geometría y la astronomía. Las cuatro ciencias matemáticas son entonces las que están representadas en esta obra. En el estante superior se ve una esfera celeste, objetos de medición del tiempo y un libro dispuestos sobre una alfombra roja. Mientras que en el estante inferior hay un globo terráqueo, otros dos libros, un laúd y cuatro flautas en un estuche. En el fondo se despliega una cortina de terciopelo verde, con un doblez en la esquina superior izquierda que apenas permite ver un crucifijo. El suelo está pavimentado con círculos y cuadrados. Se destaca una forma difícil de interpretar, un objeto raro en un primer plano que fue algo misterioso durante mucho tiempo.

Jean de Dinteville está ricamente vestido con un gran abrigo de piel y una boina, lleva en la mano una daga dentro de su estuche, mientras que una cadena dorada cuelga de su cuello. Por su parte Georges de Selve está totalmente ataviado de negro, también envuelto con un abrigo de piel. En la mano derecha lleva un par de guantes y en la cabeza un tocado.


La pintura parece inmortalizar la toma de posesión del recientemente nombrado embajador francés en la corte inglesa, y la visita que le hace su amigo por dicho motivo.

En una primera instancia, pareciera ser el retrato de dos hombres. Pero la obra nos orilla a algunas reflexiones. Los embajadores no ocupan el centro del cuadro, sino que están desplazados hacia los dos costados, enmarcando un conjunto de objetos que a simple vista parecen azarosamente dispuestos. Es como si Holbein hubiese usado este retrato para realzar otra cosa que no son los personajes. Pareciera ser que en la pintura abundan símbolos, indicaciones ocultas y ciertas referencias. Es decir, ambos personajes están relacionados con los conocimientos propios de los hombres libres del renacimiento, y reflejan su pertenencia a una minoría privilegiada y culta. Hombres de ciencia, hombres del saber.


¿Y qué representa ese objeto extraño en el piso, bajo sus pies?

A este tipo de composiciones se las denomina anamorfosis. Son una deformación intencionada de una imagen, la cual sólo puede apreciarse mediante un espejo curvo (o el dorso de una cuchara). Esta técnica obliga al espectador a situarse en una determinada posición y perspectiva para poder ver dicha imagen correctamente.

Al utilizar el espejo curvo encontramos un cráneo,símbolo de la mortalidad y finitud del hombre. Es evidente su relación con la alegoría de la Vanitas, pensamiento muy frecuente en la Europa del siglo XVI.

El diálogo de este cráneo con el tema principal de la pintura (dos embajadores), hace de ella una obra que recuerda que, lo que es verdaderamente importante en la tierra no lo es en el reino de los cielos. Al fin y al cabo, la muerte es la consumación de los placeres mundanos.