La creación de Adán

Entre 1508 y 1513 Miguel Ángel pintó la bóveda de la Capilla Sixtina, por encargo del Papa Julio II. Sobre la bóveda de cañón, el artista desarrolló pasajes del Génesis, que están narrados desde la puerta de entrada de la capilla hasta el altar. Para ello dividió el techo en varias secciones con elementos arquitectónicos simulados, que separan las nueve escenas narradas. Las tres primeras historias, desde el altar, hablan de la Creación del Mundo, las tres siguientes de la Creación del Hombre y su Expulsión del Paraíso, mientras que las tres últimas ilustran la Historia de Noé. Algo a tener en cuenta en el orden de los frescos, es que, al ingresar a la capilla la primera escena que vemos encima de la puerta es La embriaguez de Noé. Es decir que, las escenas están pintadas de forma inversa a la que están narradas en el Génesis. Los episodios elegido por Miguel Ángel son:

1. La Embriaguez de Noé. 2. El Diluvio Universal. 3. El Sacrificio de Noé. 4. Caída del Hombre, pecado original y expulsión del Paraíso. 5. Creación de Eva. 6. Creación de Adán. 7. Separación de las aguas y la tierra. 8. Creación de los astros y las plantas. 9. Separación de la luz de la oscuridad Estas nueve escenas rematan en la pared que se encuentra detrás del altar, que es El Juicio Final.

Cronológicamente hablando, La Creación de Adán es el cuarto de los paneles. Ilustra el episodio bíblico en el cual Dios le da vida a Adán, el primer hombre hecho a su imagen y semejanza: Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó”. (Génesis 1, 27).

El creador está representado como un hombre anciano, tiene barba y aparece envuelto en una alborotada túnica color púrpura, junto a unos querubines. Con su brazo izquierdo pareciera estar abrazando una figura femenina, a quien normalmente se la interpreta como Eva. Ella no ha sido creada aún, y espera en los cielos a que le sea dado su lugar en la Tierra.

El episodio tiene como punto central el contacto entre los dedos del Creador y Adán, a través del cual se transmite el soplo de la vida. Por lo que, Dios se dirige hacia Adán para efectuar esa conexión, ese soplido que le dará la vida a Adán.

Por su parte, el primer hombre está representado como un atleta en reposo, se encuentra acostado en un estable triángulo de tierra. Su belleza y perfección parecen confirmar las palabras del Antiguo Testamento, según las cuales “el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios”.

De forma alternada, las nueve escenas están bordeadas por medallones, en los que se reflejan episodios bíblicos. Los triángulos, lunetos, cuadrados laterales y pechinas (esquinas laterales) terminan de completar el techo de la capilla con más frescos.