Huyendo de la crítica


Pere Borrell pinta en 1874 esta obra titulada “Huyendo de la crítica”, que en realidad antes de llamarse como actualmente la conocemos, tuvo otros dos nombres “Una cosa que no puede ser” y “Muchacho saliendo del cuadro”.


Lo que hace de esta obra algo tan llamativo es el trampantojo (trampa ante ojo), en francés trompe-l’oeil: un tipo de representación en la que se lleva a cabo un efecto ilusionista y se trata de mimetizar lo pintado con lo real.

El artista compone dentro del cuadro un marco dorado desde el cual un niño se aferra intentando salir de la pintura, como queriendo escapar de su propia obra.

Lo que sucedió fue que el cuadro tuvo una gran aceptación por parte del público, pero no de la crítica. El reconocido intelectual Apel·les Mestre lo definió como una “trivial y pueril (...) broma”, descartando así una obra que intentaba ponerse a la par del realismo, en una época en la que se pedía a la pintura un nuevo compromiso con la realidad. Por ello, poco tiempo después, se empieza a conocer a esta pintura bajo su nombre actual “Huyendo de la crítica”, dejando entrever el peso de la crítica con la que comenzaban a enfrentarse los artistas.


Es un cuadro tan literal como metafórico: desde el renacimiento, la pintura occidental buscó la tridimensionalidad en pos de llevar la pintura a una imitación perfecta de la realidad.

Ya desde el barroco, eran habituales escenas en las que una o varias figuras aparecen enmarcadas o apoyadas en una ventana, irrumpiendo en el espacio del espectador. Con el tiempo esa fórmula se fue haciendo más compleja, sustituyendo la ventana por un marco fingido, jugando con la doble ilusión de que no era la figura la que salía de su encierro pictórico, sino que se trataba de un fenómeno explícitamente representativo que ponía en tensión la idea de marco y bidimensional. Con ello, se profundizó en torno a la temática del “cuadro dentro del cuadro”.

El punto aquí es que este cuadro va un paso más allá, con la técnica del trampantojo. Ya no es una figura estática dentro de una obra, sino que el personaje del cuadro es una parte activa del juego, y, viéndose atrapado en su jaula pictórica lucha por salir del espacio representado para ser parte de la realidad.


La obra es parte de la Colección Banco de España, y fue exhibido en varias exposiciones dedicadas al arte del trampantojo, recorriendo salas de museos como la National Gallery of Art de Washington, el Museo Nacional de Estocolmo, el Bunkamura Museum of Art de Tokio, el Bucerius Kunst Forum de Hamburgo, el Palazzo Strozzi de Florencia y el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona, entre otros.