Grand Tour: los primeros turistas

El término Grand Tour aparece por primera vez en 1670, en la obra Voyage d' Italie (El viaje a Italia) de Richard Lassels. En ella hace referencia al viaje por Europa que realizaban los jóvenes aristócratas, en su mayoría británicos, como parte de su educación. Era en realidad, un broche de oro a sus estudios, para entrar en contacto con los sitios de la cultura clásica; también para vincularse con la alta sociedad europea, aprender a desenvolverse en sus salones, y conocer sus usos y costumbres.

No era un viaje de placer, sino formativo, financiado siempre por los padres de los estudiantes. Estaba reservado únicamente a los jóvenes varones, a veces se llevaba a cabo en pequeños grupos de dos o tres. Viajaban acompañados por sirvientes y un tutor, quien oficiaba de guía y además servía para constatar la veracidad del viaje posteriormente.

Un Grand Tour podía durar desde varios meses hasta varios años, dependiendo del presupuesto. Por ello los lugares visitados dependían del tiempo y de los contactos que las familias tenían entre la nobleza europea, necesarios para recibir a los viajeros o facilitar su estancia por las diferentes ciudades. El itinerario más común incluía Francia, Suiza, Alemania e Italia. El viaje solía iniciarse en Dover, sobre la costa meridional inglesa, tras atravesar el canal de la Mancha los jóvenes viajeros desembarcaban en Calais, desde donde partían hacia París. No obstante, había veces que se viajaba en barco directamente hacia Italia, para luego regresar por tierra. Entre las ciudades que se visitaban estaban Ginebra, Roma, Venecia, Napoles, Berlín, Frankfurt, Hamburgo; la cuna del Renacimiento, Florencia, constituía el primer destino importante, siendo Roma el clímax de todo el viaje.

España quedó prácticamente excluida de los itinerarios del Gran Tour, ya que para los ingleses se trataba de un país que, desde el punto de vista cultural, no ofrecía ningún tipo de interés.

A modo de recuerdo, los viajeros se llevaban grabados de pintores como Canaletto, Giovanni Paolo Pannini o Piranesi. Los bustos, esculturas, bronces, medallas y otras piezas antiguas, causaban furor entre los viajeros, quienes volvían a su país abarrotados de obras de arte (símbolo de status y poder). Estas obras, junto con vestigios arqueológicos y otros objetos antiguos procedentes de las excavaciones conformaron los primeros “souvenirs”.


Podría decirse que fueron los primeros viajes culturales o los primeros turistas. Con el correr del tiempo la nueva burguesía comenzó a realizar este tipo de travesías, a las que por primera vez también tuvieron acceso las mujeres. Esta popularización fue el fin del Gran Tour como tal. Las expediciones del siglo XIX perdieron esa finalidad formativa que el viaje ofreció originariamente.