El enigmático Chac Mool


Seguramente habrán visto esta pieza en las culturas amerindias de mesoamérica. Chac mool es el nombre que se le dio a la escultura, que en realidad cumplió una función ritual en dichas civilizaciones. Se trata de una figura humana masculina reclinada de modo inverosímil hacia atrás, con las piernas encogidas y la cabeza girada hacia el frente, en la que, sobre su vientre descansa un recipiente circular o cuadrado. Hay diversas interpretaciones en relación al rol que desempeñó dentro de los contextos sagrados en los que siempre se lo halló. Una de ellas es que pudo haber sido un altar en el que se colocaban ofrendas para los dioses como alimentos, corazones y vísceras por lo general humanas. Hay quienes lo interpretan como un intermediario entre los ofrendantes y las deidades, y le otorgan la figura de mensajero que acercaba a los dioses las entregas.

La otra teoría afirma que directamente podría haber sido una mesa sacrificial, sobre la que se le daba muerte a las víctimas ofrendadas.


Como las civilizaciones que habitaron en Centroamérica fueron varias, y Chac Mool está presente entre los Mayas, Aztecas y Toltecas, su figura presenta algunas variaciones entre una cultura y otra (siempre dentro de un marco ritual). Por ejemplo, entre los Toltecas pudo haber estado vinculado a los guerreros, ya que posee atributos muy similares a ellos: está armado, lleva un pectoral y un navajón atado en el brazo. En el caso de los Chac Mool encontrados en Tenochtitlan (ciudad azteca que tomó la cultura tolteca intentando emularla), se aprecia una estrecha relación con el dios de la lluvia Tláloc. No debemos confundirlo con “Chaac”, el dios maya de la lluvia.


Está presente en muchas partes de Mesoamérica, pero sobre todo en Tula y Chichén Itzá, además de la capital azteca. El término Chac Mool fue acuñado en 1875 por el explorador Augustus Le Plongeon, quien lo descubrió por primera vez en la península de Yucatán. Él mismo propuso el nombre "Chac Mool" que significa “garra roja de jaguar” o “gran jaguar rojo” en maya yucateco, pensando que se trataba de un gobernante con nombre de felino.

A más de cien años del primer encuentro con Le Plongeon, se han recuperado numerosas representaciones en sitios como Tlatelolco, Tzintzuntzan, Ihuatzio, y Cacaxtla entre los ya mencionados.


Su posición recostada influyó en artistas modernos como Henry Moore, quien justamente en sus figuras recostadas expresa su gran atracción por la figura de Chac Mool.