Ale Giorgga: “ser artista es algo que se elige por pasión”

Le da vida a simples paredes, haciendo del ámbito urbano, una obra de arte única e irrepetible. Quienes caminan la ciudad, pueden encontrarse con uno o miles de afiches con tipografías contundentes y colores llamativos, en los que Ale plasma mensajes que él cree, conceptualizan nuestra sociedad.

En diálogo con Góndola, nos cuenta un poco sobre su trabajo y proyectos.

Te definís como un ser urbano ¿Cómo es eso?

Siempre me nutrió la calle, me gusta el acceso a lugares diferentes, nuevos y en lo urbano eso siempre se multiplica y complejiza. Lo de ser urbano remite a que gran parte de mí tiempo lo transito en ese ámbito y naturalmente eso que vivo y percibo lo uso para producir mi obra y trabajo.


Contános un poco sobre el Movimiento Petrushaus.

Movimiento Petrushaus (MP) surge en el 2012 y es un proyecto que desde sus orígenes está pensado para que sea expansivo tanto en la autoría como en su punto de conexión geográfica. Busca visibilizar temáticas sociales y culturales del hoy: drogas, era digital, sustentabilidad, lo político y el lunfardo popular. El soporte del proyecto en su mayoría se hace en papel (afiche tipográfico) que con el paso del tiempo fue mutando en tamaños, paletas de colores y tipografías. Hoy en día con MP también sumo presencia en serigrafía/offset y en sticker art. Actualmente, está presente en más de 25 países gracias a la colaboración y participación de colegas de muchas ciudades que participan activamente de la reciprocidad.

Tenés formación como museólogo. Me interesa saber sobre eso.

Me formé en Museología y me especialicé en Gestión Cultural. Sinceramente hoy en día estoy muy ajeno a esas prácticas en cuanto a gestión institucional. Lo que sí me interesa y genera motivación es crear un vínculo desde mí lugar como artista con la institución, tanto privada como pública, sobre todo si es del interior del país y el extranjero. Allí suelo potenciar mi formación para poder conectarme y proponer proyectos adecuados a los intereses y necesidades del momento. Un gran desafío en este presente mundial ya que hay que aprender a proponer de una manera novedosa.


¿Cómo es tu vínculo con la calle?

Pensar en la calle, se remite en primer lugar a mi infancia y la posibilidad de pasar horas jugando y experimentando en ella en un barrio cualquiera del conurbano bonaerense. Pensar en la calle, es un elemento diario de mi presente, un vínculo real para ver tendencias, realidades y cosas que de otra manera no siempre se ven, salvo yendo o transitando en ella. Es un vínculo de disfrute y trabajo. Con el paso del tiempo fui conociendo la manera de componer mi obra en la calle y la posibilidad de trabajar con colegas (en grupo BAPASTEUP) o con HOMENAJES URBANOS, junto a Melisa Boratyn, lo que me permite vivir experiencias con distinta impronta. La transito tanto como espectador como protagonista, a veces solo y otras con compañerxs del oficio.


Manejas como principal soporte el papel, un material biodegradable. ¿Cómo te llevas con lo efímero? En algún punto, lo que está en la calle perdura lo que su entorno y ambiente le permiten subsistir.

El papel es clave en la obra, sobre todo la que interactúa en lo urbano. Generalmente, intento trabajar con materiales profesionales por cuestiones de durabilidad de la intervención, incluso he indagado en el desarrollo de un adhesivo de origen vegetal que es el que estoy usando actualmente. Creo que la obra no necesariamente es efímera ya que considero obra tanto a la intervención como el registro fotográfico que tiene otra perdurabilidad. Parte del oficio es el permanente mantenimiento de los sitios intervenidos ya que la técnica y el papel obligan a mantener un ritmo alto de trabajo para que sobreviva por mayor tiempo.


Frases como “Marcá tu límite”, “Materia Prima”, “Tirame la posta”, “Vende humo”, entre otras ¿Qué te lleva a construirlas?

Son frases que creo conceptualizan a nuestra sociedad y sus hábitos. Cuando las materializo es porque siento que hay que decirlo, mejor dicho lo quiero decir, y a partir de ahí ya toman cuerpo en distintos proyectos. Por ejemplo: en marzo de este año surgió OSEA un proyecto de fotomontaje digital que habla de manera directa al espectador de lo que yo veo que sucede. Me resulta natural, ya que es parte de mi trabajo y actividad, el crear de la manera y con los recursos que hay.


Ale Giorgga es Xilografía y Pegatina. Dos palabras que para mi te definen, pero ¿Cómo te llevas con que te definan o definan tu obra? ¿Te encasillas puntualmente en algo?

Mi versión sería: técnicas de grabado, papel (pasteup) y calle. Actualmente estoy trabajando tanto la palabra como mi parte plástica que la estoy concentrando en EXPERIENCIA CROMÁTICA. Creo que es difícil definir mi perfil, que es mutante y expansivo.


Villa Ballester y tus padres. ¿Qué impacto tienen el barrio en tu obra? ¿Me explicás eso de la fusión de apellidos?

En Villa Ballester pasé mi adolescencia y es donde surge el proyecto MOVIMIENTO PETRUSHAUS. Hace muchos años que me presento como ALE GIORGGA que fusiona los apellidos del lado paterno (GIOR) y materno (GA), un gesto de crear una identidad creativa al 50% de representación por igual (GG).


Decís que “ser artista se elige” ¿Por qué elegiste serlo?

Entiendo a la práctica como algo profesional. El talento, la formación y la técnica son factores esenciales para el desarrollo de una carrera. Según mi punto de vista debe haber un complemento de elementos para que esto suceda, entre ellos una buena gestión cultural, contexto, esfuerzo, conexiones, tendencias, suerte entre otros. Yo lo elijo por pasión.


¿Qué es lo que no elegís? ¿Cuáles son las cosas con las que no te casas y nunca te casarías?

Intento no elegir la mentira agravada, creo que es lo que más daño hace. Dicho esto, la vida va por rumbos predecibles y por momentos impredecibles, por lo que intento adecuarme permanentemente sin romper mis principios.


Estás con un nuevo proyecto ahora: Experiencia Cromática. ¿Querés contarnos un poco de que se trata?

EXPERIENCIA CROMÁTICA (EC) es el último proyecto que estoy impulsando, que reúne todo mi impronta plástica de los últimos años bajo diferentes técnicas y soportes como pintura sobre lienzo, xilografía, serigrafía y objetos. Desde este lugar busco potenciar la idea de llevarlo a lo urbano sobre todo en pasteup y muralismo. Es un proyecto que me permite soñar en crear vínculos con otros campos como el diseño, la indumentaria y la arquitectura.

Más allá de lo que nos estás contando de Experiencia Cromática ¿Tenés algo más en mente?

Hoy en día y con la problemática a nivel mundial que estamos viviendo, siento que lo más valioso es potenciar las redes y conexiones con colegas para pensar en la gestión independiente como horizonte de propuestas y proyectos. Estamos relanzando el ROSARIO INTERNATIONAL PASTEUP; estoy iniciando un acción nueva llamada el CLUB DEL PASTEUP y por sobre todo, estoy viendo cómo fortalecer el oficio.