Los ciclos de la vida


En Oslo (Noruega), encontramos uno de los parques más sorprendentes: el Vigeland. Lo que lo vuelve tan particular son las 200 esculturas del artista noruego Gustav Vigeland. Las piezas expresan el paso del tiempo y la agonía existencial, son figuras humanas desnudas, que con diferentes estados de ánimo y en distintos momentos de la vida nos invitan a reflexionar sobre los ciclos vitales del hombre. Están hechas en piedra y bronce, y se inspiran en los momentos de la infancia, la adolescencia, el primer amor, la adultez, la familia, la vejez y la muerte. Ni bien ingresamos al parque, nos encontramos con un puente flanqueado por 52 esculturas. La mayor atracción es el Monolitten”: un bloque único de granito, que se eleva 17 metros sobre una plataforma escalonada y está esculpido con 121 figuras humanas desnudas y todas entrelazadas.

El “Sinnataggen” es otra de las piezas más reconocida, es un niño encaprichado que suele provocar gran simpatía entre los espectadores.

En realidad, el parque fue creado por el propio artista entre 1907 y 1942 (por encargo de la alcaldía de Oslo). Las piezas fueron realizadas entre los años 1926 y 1942. Está abierto todos los días del año, las 24 horas y es de acceso gratuito. Al lado del parque, se encuentra el museo dedicado a la obra del artista, el Vigeland Museum. Es el parque escultórico más fascinante que van a ver, las piezas emergen a medida que el espectador va recorriendolo. Las áreas verdes están perfectamente equilibradas con la producción artística. Sin lugar a dudas, una de las experiencias más prodigiosas que seguramente van a transitar.

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