Leyendas de Toledo


“El entierro del señor de Orgaz” es una obra manierista* de El Greco, en realidad a este cuadro se lo conoce popularmente como “El entierro del conde de Orgaz”. Fue realizado entre los años 1586 y 1588 para la parroquia de Santo Tomé de Toledo, España (hoy en día se conserva en este mismo lugar). El Greco representó el momento en el cual (según la tradición), san Esteban y san Agustín descienden para enterrar personalmente a Gonzalo Ruiz de Toledo (señor de la villa de Orgaz), en la iglesia de Santo Tomé. Los santos bajan del cielo para sepultar “al conde” a modo de homenaje por haber tenido una vida correcta (ser devoto a los santos y haber realizado actos de caridad entre otras cosas). La obra muestra los dos aspectos de la existencia humana: en la parte inferior la muerte, y en la superior la vida eterna (es decir, el cielo). Abajo, el centro terrenal lo ocupa el cadáver del señor de Orgaz, quien va a ser enterrado en presencia de los dos santos que bajaron del cielo: el obispo san Agustín (uno de los grandes padres de la Iglesia) y el diácono san Esteban (primer mártir de Cristo). Adentrémonos en el cuadro porque estamos invitados a formar parte de este entierro, ya que hay dos personas que mirando de frente, nos piden que seamos participes; estos son El Greco y su hijo, quien señala con su dedo al personaje central. Mucho se ha estudiado sobre los personajes que aparecen en la obra: lo cierto es que muy probablemente el Greco haya retratado a los aristócratas de la época (tanto en la parte terrenal como en la celestial), un hecho anacrónico ya que el entierro se produce casi trescientos años antes de la ejecución del cuadro. Otro dato interesante es que el hijo de el Greco (al cual ya mencionamos), tiene en su bolsillo un pañuelo con una fecha: 1578, la fecha de su nacimiento. Volviendo al análisis del cuadro, la obra representa el alma del señor de Orgaz ascendiendo al cielo. Allí se se encuentran María y Jesucristo, quien manda al apóstol Pedro a que abra las puertas celestiales para recibir el alma del conde; y así la madre de Jesucristo, lo recibe maternalmente. El cuadro encierra el mensaje cristiano de que “(...) el hombre ha nacido para la vida. El hombre no es un ser para la muerte. E incluso cuando ha de traspasar el umbral de la muerte no lo hace solo; junto a él están Jesucristo, redentor del hombre, y su madre, nuestra madre y la todos (...). Es un óleo sobre tela de 4,80 x 3,60 m. la fecha que aparece junto a la firma es la del nacimiento de su hijo y no la del inicio del cuadro. Es una obra que pertenece a su madurez, con fuertes influencias de su paso por Italia. * Es un periodo artístico que se sitúa entre el renacimiento y el barroco. Se definió como la imitación de la maniera de los grandes maestros del Alto Renacimiento (maniera = manierismo).

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