Ariadna abandonada por Teseo


El mito. Minos reinaba en Creta. Tras la muerte de su hijo Androgeo en manos de los atenienses, decidió atacar Atenas. A cambio de la paz, los atenienses debían enviar a Creta jóvenes y doncellas para alimentar al Minotauro, un ser con cuerpo de hombre y cabeza de toro que vivía encerrado en un laberinto. Un año, Teseo, hijo de Egeo (rey de Atenas), marchó voluntariamente a Creta para liberar a su pueblo del tributo. Ariadna (la hija del rey Minos) vió a Teseo y se enamoró perdidamente, por lo que decidió ayudarlo con la condición de que se casara con ella. Teseo aceptó, y así fue como Ariadna le regaló un ovillo de hilo para que pudiese hallar el camino de salida del laberinto,​ tras matar al Minotauro. Cuando Minos supo que Teseo había matado al minotauro, Ariadna y el joven Teseo tuvieron que apresurarse en escapar de Creta. Según Homero, Artemisa la mató por una acusación de Dioniso​ (el poeta nunca explica la naturaleza dedicha acusación). En Hesíodo -otro poeta- (y la mayoría de las demás fuentes) Teseo abandonó a Ariadna dejándola dormida en la isla de Naxos; Dioniso la ve y se casa con ella. La obra. La artista usa el tema mitológico narrado por Hesíodo, quien describe el abandono de Ariadna en Naxos. Representa el momento exacto en el que la doncella despierta desconsolada, tras darse cuenta que había sido olvidada por Teseo, y ver como el barco de su amante se pierde en la lejanía. La joven se encuentra sobre un lecho, cubierta por una fina tunica blanca y con algunas pequeñas joyas; otras yacen en un pequeño cofre a su lado. Su mano derecha, guia (y quizas repele) la nave que se lleva a su amado Teseo. - Es un pintura de 1774 de la pintora Angelica Kauffmann. La encuentran en el Museo de Bellas Artes de Houston, Estados Unidos.

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