La escultura en la India: breve reseña


Sería muy ingenuo de nuestra parte, querer interpretar el arte hindú desde nuestras concepciones “occidentales”; para poder hacerlo necesitamos otro tipo de herramientas, otro punto de vista. Con el desarrollo del Budismo, el Hinduismo y el Jainismo la India conserva una larga tradición escultórica y un rico dominio de la iconografía. Dicho esto, lo primero es comprender que estas tres religiones nada tienen que ver con el catolicismo, el judaísmo o el islam; es por ello que insisto en cambiar el foco, ya que estas religiones a grandes rasgos se centran en el autoconocimiento (repito, a grandes rasgos). El único punto de contacto que sí encontramos es que el desarrollo de esculturas y grabados, cumplen una función de culto*. En el arte hinduista (el que se desprende del Hinduismo), cuando les hablo de cambiar la perspectiva, les quiero decir que abramos la mente en relación a como interpretar este tipo de manifestación. Relieves con imágenes de sexo explícito son muy frecuentes, cuerpos voluptuosos (algunos con acentuados movimientos), y una marcada sensualidad son su medio de culto. Se representan también demonios grotescos y animales divinizados, siempre con detalles muy enfatizados. Mujeres de caderas anchas y grandes senos, casi eróticas; las escenas en general son dinámicas y muy detalladas. Es muy frecuente que encuentren dioses danzando (Shiva, por ejemplo). Pero, en cuanto al Budismo y al Jainismo, las piezas son más simples y sencillas. Las posturas son más meditativas y estáticas. En cuanto a los materiales, han ido variando de acuerdo a los periodos; pero encontramos piezas en cerámica, bronce, arenisca, mármol, barro y piedra. Cuando hablamos de escultura hindú, abarcamos un periodo que va desde el 3000 ac. hasta el día de hoy. Por lo que, su evolución es significante.

*Eso sí, recuerden que el islam no venera imágenes.

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