Isabella Despujols: lo femenino, lo doméstico, la espera, el pasar del tiempo, lo artesanal.


¿Que importancia tiene el hilo en tu obra?

El hilo es el elemento central con el que construyo mi obra, no solo su pregnancia se da en lo material, sino también a nivel conceptual. A través de él voy tramando y generando efectos ópticos, a la vez que busco transmitir toda la tradición histórica vinculada con la practica del bordado; esto es: lo femenino, lo doméstico, la espera, el pasar del tiempo, lo artesanal, etc. ¿Cómo influye al momento de componer, el hecho de haber crecido en Barquisimeto? Venir de un lugar bastante conservador en el que la sociedad tiene predeterminados los roles y los lugares que ocupa tanto la mujer como el hombre, te hace reflexionar y ser crítico sobre esta estructura tan rígida y arraigada. Sobre todo porque el pensamiento común es vincular a la mujer únicamente dentro del entorno doméstico. En cierta medida es la realidad que acontece a nivel global y forma parte de la concepción histórica de la mujer.

A pesar de que se haya luchado por romper con esta relación y que las mujeres actualmente ocupen posiciones importantes, la verdad es que queda todavía mucho por abarcar; sin embargo, pienso que la tarea más compleja es la de instaurar una nueva visión y una nueva cultura de equidad en las generaciones venideras. Las continuas re-lecturas y rememoraciones que se han venido haciendo han dado como resultado la consideración e incorporación de figuras femeninas a la historia "oficial". Yo intento desde mi lugar de creadora y comunicadora contribuir con estas relecturas porque conquistar libertades significa conquistar espacios.

¿Podríamos afirmar que los hilos, la factura, la acción de tejer tienen algo que ver con esa herencia o linaje de mujer que va hilando su vida y su obra? Efectivamente uno va tejiendo su vida, plasmando su propia historia. Cuando comencé con las piezas bordadas lo hacía todo por intuición, no tenía una intención determinada, solo exploraba lo que sentía. Con el tiempo fui concientizando lo que estaba haciendo, me di cuenta de que bordaba mis pensamientos, mi identidad junto con las memorias que más me identificaban: los colores vibrantes y alegres del trópico, el legado del arte cinético que fue mi primer acercamiento al arte, ya que tuvo en mi país un gran desarrollo con figuras locales renombradas dentro de este movimiento. Lo cierto es que la actividad textil tiene una dimensión ritualística que implica la introspección y la autoreflexión durante el proceso de su ejecución.

Líneas paralelas, formas geométricas y color definen tus composiciones. ¿Querés contarnos cómo llegaste a eso? Antes de dedicarme al bordado trabajaba únicamente con la pintura. Mi primer contacto con el hilo fue cuando descubrí los textiles mexicanos durante un viaje que hice a México DF en el 2013. A partir de allí comencé a experimentar con el material, y fui aprendiendo de a poco diferentes técnicas textiles; mis conocimientos en bordado fueron totalmente autodidactas, lo que me permitió crear con más libertad. La práctica me fue perfeccionando e ingenié mi propia manera de trabajar el bordado.

Quería concebir un bordado que estuviese más ligado al arte contemporáneo, y no a la artesanía. Fue en ese momento que descubrí las cualidades que tenía el hilo para lograr, a través de líneas paralelas de diferentes colores, reproducir lo que Cruz-Diez denominó <<el fenómeno cromático>>, es decir, demostrar que el color no es algo definitivo sino que genera sensación de movimiento producto de las tranformaciones que sufre el color al colocar dos tonos saturados uno al lado del otro, o por el desplazamiento tanto del espectador como de la fuente lúminica. Estas variaciones cromáticas son una "trampa de luz", que van originando nuevas gamas de colores, y que por su proximidad interaccionan hasta sufrir una metamorfosis ante el ojo humano[1]. La investigación que realizo en mi obra busca un entramado entre estos postulados sobre los efectos ópticos mediante la confección de un trabajo que celebra la factura manual. Me interesa estudiar las variantes dentro de los límites de la percepción, la experiencia en tiempo real basada en la apreciación completa de la obra únicamente al encontrarse con ella.

Se deja entrever que hay una especie de reelaboración del arte cinético. Es como si lograras dejar atrapado el movimiento. Intento agregarle otra dimensión al arte cinético, a sus planteamientos principales. Lo traslado de la impronta industrial que lo caracteriza, de la objetividad científica, de la rigídez matemática e impersonalidad para llevarlo hacia una estética cálida, subjetiva. Busco que se destaque la carga emotiva del color, y se evidencie la huella humana junto con lo que eso implica, esto es: la imperfección, la irregularidad, la improvisación, lo intuitivo. A esta nueva dimensión se le suma la carga histórica que identifica a la mujer con el bordado, desde la antigüedad, tal como los mitos de Penélope y el de Aracne. A su vez, para varias culturas los tejidos/bordados presentan un medio de expresión y conservación de sus cosmologías, así como también puede pensarse como una metáfora del universo y de lo infinito.

Otra cosa interesante es cómo se plasma el trabajo manual, rechazando por completo los procesos industrializados al momento de componer. Así es, me ocupo de explicitar la factura humana en mis obras. A pesar de que a primera vista parezca un trabajo extremadamente riguroso, estructurado y planificado, muchas decisiones las voy tomando durante el proceso de construcción de la obra. Por ejemplo, la elección de la paleta de colores es totalmente improvisada y las tonalidades las voy eligiendo a medida que evalúo la armonía de la pieza; digamos que la obra me va hablando. La confección artesanal la evidencio a través del uso de una matemática que deja entrever imprecisiones en las líneas, la irregularidad en las puntadas bordadas, las marcas que muestran el trazo del lapiz, del compás etc. Le presento al espectador una obra que parece hecha a máquina pero que al acercarse logra entrever estos aspectos propios de lo manual. Me interesa que se advierta que hubo un par de manos responsables del bordado. No pretendo formular una crítica a la máquina, ni al trabajo industrial, sino emular mediante lo artesanal grandes obras que buscaron borrar y oponerse a la huella humana y lo místico detrás de ésta.

Entonces hay algo de tradición en tu obra.

Me ocupo de la tradición del bordado, de explorar sus diferentes significados y abordajes. Recupero algo que me parece notable: su posibilidad de inscribir un momento, una historia o aquello que identifica a un individuo. En México, las formas que decoran textiles que usan las mujeres de Oaxaca, sirven para comunicarle a los demás integrantes de la comunidad la posición social o su estado civil. Algunos textiles precolombinos del Perú era utilizados como registro de su entorno, de su medio ambiente, de sus cosmogonías. Esto me inspiró a hacer mi propio registro también, sobre todo porque mi situación de inmigrante me lleva a querer aferrarme a la memoria, a pensarlo como un lugar de refugio y como único lugar de auténtica pertenencia, por lo cuál le doy mucha preponderancia a “guardar” y “atesorar” el pasado. El proceso del bordado me permite conservarlos y mantenerlos vivos.

Contanos un poco como y en donde te formaste. El arte de una u otra manera siempre estuvo próximo a mi; tanto mi mamá como mi papá son arquitectos por lo que crecí rodeada de cierta sensibilidad artística. Por los 2000, nos fuimos toda mi familia a vivir a Paris durante tres años y recuerdo que muchas de sus amistades allá eran artistas venezolanos (principalmente geométricos). De hecho, cuando les plantié que quería seguir una carrera artística me apoyaron y me alentaron a hacerla. Cursé mis primeros estudios en Miami International University donde aprendí todo lo relacionado con la práctica del arte y el lenguaje plástico. Después me interesó mucho la historia del arte, por lo que decidí mudarme a bs as para hacer esa licenciatura. ¿Futuros proyectos? Tengo varios planes para el próximo año. Por una parte, estoy estudiando la posibilidad de hacer una muestra individual para exhibir mi más reciente producción, una serie llamada “vibraciones cromáticas”. Por otro, me gustaría inscribirme en una residencia para experimentar y seguir profundizando un poco más sobre mi obra, ver qué caminos se pueden abrir mediante esta experiencia. Finalmente, estoy interesada en hacer un posgrado sobre historia de arte latinoamericano porque me parece importante continuar el conocimiento sobre el contexto en el que me estoy desempeñando y reflexionar sobre cómo mi trabajo se vincula con esto; el estudio siempre enriquece a la obra y por eso me parece importante seguir formándose.

Ping - Pong.

- Un artista: Jeús Rafael Soto.

- Una obra: Ttéia 1,C de Lygia Pape.

- Un museo: Pompidou.

- Un libro: Cien anos de soledad.

- Un lugar en el mundo: Río de Janeiro

- Un recuerdo: La primera vez que fui al amazona. Fue mágico.

- Una canción: O telefone tocou novamente de Jorge Ben Jor

- Un músico: Gustavo Cerati.

- Una banda: Led Zeppelin.

- Una película: Inception.

[1] Fundación Juan March (2009) Carlos Cruz Diez, El color sucede. Madrid: Fundación Juan March.

#ArteContemporáneo #ArteLatinoamericano