El jardín de Francia


Así se conoce al Valle de Loira, la cuenca del río Loira en el corazón de Francia. Su aporte cultural es de una gran valía, ya que en él se encuentran ciudades y pueblos históricos (como Amboise, Blois, Chinon, Montsoreau, Orléans, Saumur), grandes monumentos arquitectónicos junto con sus impactantes castillos (Amboise, el de Villandry, el de Montsoreau y el de Chenonceau, entre otros). Sus fortalezas se sitúan a lo largo del curso medio y bajo del río; algunas fueron edificadas y reconstruidas durante la época del Renacimiento francés (siglos XV y XVI) mientras una buena parte se alzaron durante la Edad Media. El territorio conocido como el condado de Tours, fue duramente disputado entre los siglos X y XI por las casas feudales de Blois y Anjou; esta guerra fue el origen de muchos de los castillos del Valle, en los que que aún pueden apreciarse las trazas arquitectónicas de tipo defensivo (por ello más arriba también los definimos como fortalezas). Con el tiempo estos châteaux perdieron su carácter defensivo y se convirtieron en residencias rurales. Se estima que hay alrededor de cuarenta castillos principales que pueden ser llamados “Castillos del Loira” y unos setenta “secundarios” (ya que para algunos la región de los palacios llegaría hasta aguas abajo del Loira, a la ciudad Nantes). Se distinguen tres grupos principales de palacios: los castillos reales, los castillos nobiliarios (de gran importancia histórica, arquitectónica y museística), y todos los demás castillos (que también son nobiliarios pero que no fueron focos de poder). Estos palacios agrupan una gran cantidad de abadías, basílicas y museos que desde el año 2000, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad (entre las poblaciones de Sully-sur-Loire al este, y Chalonnes-sur-Loire al oeste).

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