Diccionario de Arte. Parte IV: luz en el arte.


El tratamiento de la luz es uno de los factores más importantes dentro las técnicas artísticas, muchas veces su papel es una parte esencial dentro de determinadas piezas. Aunque no se limita únicamente a la representación de luces y sombras en una obra, ya que también se extiende a la correcta iluminación por fuera de la misma. Es decir que dependiendo la circunstancia, se debe considerar el tipo de alumbrado que reciben al estar expuestas. Por ejemplo, durante el Renacimiento los pintores buscaron el equilibrio de luces y sombras, en cambio, en el Barroco artistas como Rembrandt, Zurbarán o Velázquez jugaron con los valores lumínicos de sus pinturas. A grandes rasgos, Leonardo nos dice que la sombra es carencia de luz, que una esconde y la otra revela. Siempre están juntas sobre los cuerpos, pero la sombra tiene más poder que la luz, ya que es a través de la sombra que los cuerpos revelan sus formas. A ello siguen estudios detallados, de como la fuerza de la luz cambia de acuerdo con el ángulo en el cual incide sobre el objeto en el que impacta. En pintura: La luz es un elemento sumamente importante, ya que su aparición dentro de un cuadro es el que permite la visión de los contornos, el color de los objetos y su ubicación dentro del espacio compositivo. Con el correr del tiempo las convenciones en cuanto al uso de las luces y sombras, y las técnicas pictóricas asociadas fueron variando; y ello es lo que nos permite hablar de los distintos tipos de iluminación. En Escultura: La propia tridimensionalidad de la pieza hace que la iluminación, ya sea natural y/o artificial, juegue un papel clave en cuanto a su contemplación; por ello al momento de ubicarlas en un determinado lugar, los focos de luz desempeñan un rol vital. A las esculturas se las puede iluminar de manera tal que se generen luces y sombras intencionadas, utilizando la propia pieza. Depende de como impacte la luz y cuantos focos haya, podemos percibir a la obra plana, con movimiento regular o irregular. Al mismo tiempo, este juego de luces y sombras sirve para enfatizar detalles. Entonces nos encontramos con que, no es lo mismo la articulación de luces y sombras dentro de una pintura que de una escultura. La pintura ya de por sí es un objeto plano, y son sus propios elementos compositivos los que le van a otorgar una sensación psíquica/visual de profundidad (o no); puede valerse entre tantas otras herramientas de la luz para lograrlo. Mientras que en la escultura, el rol de la luz es fundamental para generar ciertos valores de luces y sombras sobre la pieza.

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