Diccionario de Arte. Parte III: pesos, equilibrios y desequilibrios, direcciones y tensión.


¿Alguna vez escucharon hablar de que un cuadro puede llegar a tener direcciones, cierto peso compositivo, estabilidad y tensiones? Si vienen siguiendo nuestro Diccionario de Arte (DDA), seguro que si lo escucharon (leyeron en realidad). No los entretenemos más, vamos a explicarles de que se trata todo esto. Tanto el uso del color como las formas y/o figuras que componen una pintura, depende como estén ubicadas en el mapa estructural de la obra (esto lo explicamos en en DDA Parte II), van a darnos justamente esas sensaciones de tensión o estabilidad; dadas por el peso, el equilibrio y la orientación visual del cuadro. Tenemos que considerar que todos estos elementos interactúan simultáneamente y no de manera aislada. El peso visual hace al equilibrio de la obra, y está dado por la relación de la figura respecto del fondo. Decimos que una pintura está totalmente equilibrada, cuando la resultante del peso visual se sitúa en el centro del cuadro, en cambio si dicha resultante se encuentra corrida del centro geométrico, entonces decimos que está desequilibrada. El centro geométrico del cuadro establece el punto de máximo equilibrio de la pintura, a medida que nos vamos distanciando de él, hacia los bordes externos, se va generando el desequilibrio. Cuando una obra está desequilibrada, nos tensiona. Cuando está equilibrada, nos relaja. ¿Entienden ahora cuando les decimos que todos estos elementos interactúan en simultáneo? Otros factores que influyen son los colores y la luminosidad de la obra, pero por ahora lleguemos hasta acá (prometemos desarrollarlo más adelante). Algo similar ocurre con las direcciones. Entendemos por dirección visual, el llevar la mirada hacia un determinado punto o sector del cuadro; por lo general está dada por el uso de líneas (explícitas o implícitas) Tiene una función similar al peso visual, ya que busca que llevemos la vista hacia un punto determinado de la composición. Si el peso visual nos dice “¡mirame”, la dirección visual nos lleva a “mirar hacia allá”. La dirección visual, al igual que el peso, también puede generarnos tensión. Por eso, les repetimos una vez más, que todos estos elementos interactúan siempre en simultáneo. (No se olviden lo que les explicamos en la edición del “DDA Parte I” sobre el color, que también aporta lo suyo).

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