Natività mistica.


El nacimiento de Jesús ha sido un tema recurrente en la pintura, a este acontecimiento religioso se lo suele reconocer como La Natividad. Son muchos los artistas que han pintado sobre dicho natalicio. De hecho, cada momento de la historia ha plasmado este tema de diversos modos. Sandro Botticelli pintó en 1501 una “Natividad mística” (en italiano, Natività mistica), que es poco convencional. Para seguir avanzando sobre esta obra, debemos contextualizarnos en los acontecimientos políticos que se estaban desarrollando en la Florencia de ese entonces. A principios del siglo XVI, la caída de Carlos VIII y la expulsión de Pedro de Médicis de la señoría de la ciudad, desembocó en la toma del poder por el partido de Girolamo Savonarola. Quizás, Botticelli pintó esta obra como ilustración de los discursos de Savonarola en contra de la decadencia moral de la Florencia de los Medicis. Hay ciertos temas de sus obras tardías, como esta Natividad mística, que ciertamente derivan de sus sermones, lo que significa que el artista se sentía atraído por la personalidad de Girolamo. Lo que también resulta interesante es que no representa únicamente los acontecimientos tradicionales del nacimiento de Jesús, sino que resultaría ser una visión de este acontecimiento inspirado por las profecías del Apocalipsis. Dividamos la obra en tres partes para poder entenderla. En la primera, la inferior, vemos hombres y ángeles abrazandose. En la segunda parte, la central, nos encontramos con una adoración de magos y pastores, todos ellos coronados también por olivos. María y José contemplan al niño recién nacido, cobijados dentro de un portal. Sobre éste hay tres ángeles que llevan las ramas de olivo, que le han dado a los hombres que estrechan los ángeles del primer plano. En la parte superior se distingue una danza también de ángeles, en torno a una cúpula dorada. Rollos con inscripciones penden de la bóveda, mientras que las coronas cuelgan de las ramas de olivo de estos ángeles danzantes. Hay algo en común en estos tres fragmentos: las ramas de olivo, es decir la paz. Otro punto interesante a destacar, es la regresión a la pintura medieval. Estamos en pleno renacimiento, sin embargo Botticelli abandona la perspectiva y el realismo, para volver a caer en un estilo más antiguo, que se adapta mucho más a la compleja simbología que requerían los temas sagrados. Las figuras tienen actitudes forzadas, poco naturales; las dimensiones de los personajes no son proporcionadas, sino que corresponden a una importancia devocional. El niño Jesús es gigante en relación a la Virgen María. Son ellos dos son, las figuras más relevantes de la obra. Está claro que estamos ante una pintura que exige cierto esfuerzo por parte de espectador, es de una interpretación compleja, dado que huye de toda la iconografía clásica de la Navidad, (La obra se conserva en la National Gallery de Londres, Reino Unido).

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