El arte de lo apócrifo.


Si hay algo que es interesante pero nunca es bueno, son las falsificaciones de obras de arte; un hecho tabú, claro está. Hay artistas que han sido reconocidos por sus virtudes de falsificadores, aunque no lo crean… no es nada fácil copiar los trazos de Vermeer, Corot, Velázquez o Rembrandt. Quizás conozcan la historia de Han van Meegeren, el holandés que logró engañar a la crítica más refinada del ambiente. La historia es la siguiente: En 1945, tras la derrota de Alemania en la segunda guerra mundial, se encontró en Austria una cámara subterránea con más de mil obras expropiadas por parte del ejercito alemán. Entre todas ellas, apareció una obra de Johannes Vermeer “La mujer adultera”; la obra era tan exacta que varios críticos e historiadores del arte no pudieron reconocer que en realidad era falsa. Pero resultó ser ilegitima y su creador nada más y nada menos que van Meegeren. Para ese entonces, “el artista” ya había acumulado una fortuna de veinte millones de euros (al valor actualizado), comercializando pinturas que, obviamente, eran apócrifas. Sometido a juicio con acusaciones por estafa, complicidad y cooperación con el enemigo; van Meegeren tuvo que pintar dentro de prisión otro falso Vermeer para evitar la pena de muerte (estaba en prisión preventiva). En este caso adultero “Jesús entre los doctores”, así pudo salvar su vida aunque fue sentenciado a un año de prisión y se le expropiaron todos sus bienes.

Dos semanas más tarde, murió de un paro cardíaco. Para sorpresa de muchos de ustedes… esta historia tiene final feliz: fue sepultado como un héroe en su Holanda natal. Palabras de van Meegeren: “Mis obras fueron defendidas por críticos, así como por conocedores y el público. ¡Estuvieron durante siete años en un museo nacional! Sin mi confesión es posible que hubiesen pasado a la historia como auténticas”. “Ello demuestra que la diferencia entre mi plagio de Vermeer y el auténtico Vermeer no es de índole estética. ¡He probado al mundo que un plagio puede ser tan bello como el original!” Ey… la obra que están viendo, es falsa. En realidad no, es una pieza original de Han van Meegeren “La mujer adultera”.

#Mitos