Olimpiadas y escultura griega


Como muchos saben (y otros quizás no), los Juegos Olímpicos eran una serie de competiciones gimnásticas disputadas por representantes de las diversas polis griegas. Se realizaban una vez cada cuatro años, siempre en la villa griega de Olimpia (el santuario más importante del dios Zeus). La primera de ella tuvo lugar en el el año 776 a.c., solo los hombres que hablaban griego podían competir. Durante el desarrollo de los mismo, toda la región de Peloponeso entraba en una “tregua sagrada”, en la que se prohíban íntegramente las acciones bélicas entre las ciudades-estado. Las competiciones que conformaban las Olimpiadas eran: carreras, salto en largo, lanzamiento de disco, lanzamiento de jabalina y lucha entre otras disciplinas. Tras la conquista romana de Grecia y la adopción del cristianismo como religión oficial, el emperador Teodosio I las prohibió en el año 392 d.c., por ser un “evento pagano”. Siglos después, en 1896, se llevó a cabo la primera edición de los Juegos Olímpicos de la era moderna, en Atenas. Y desde entonces, se realizan cada cuatro años en diferentes ciudades del mundo. La escultura y el olimpismo estaban estrechamente ligados en la Antigua Grecia, la cual nos dejó un valioso legado de esculturas y jarrones que registran los diversos tipos de competiciones. Puntualmente en la estatuaria, la representación del atleta perseguía el ideal de belleza y perfección absoluta; se le daba mucha importancia al estudio del cuerpo humano. Así, la estatuaria griega evolucionó hasta el punto de poder transmitir la esencia de la mentalidad griega: mesura, equilibrio, racionalidad, armonía. Es en el siglo V a.c. donde se establece un canon de belleza que se estandariza a partir de la obra de Policleto (480- 420 a. C.), quien trataba de establecer las normas para las proporciones perfectas; desarrollando una relación recíproca entre las partes del cuerpo. En este siglo, la escultura clásica alcanza su mayor esplendor y perfección, y desde este momento en adelante, los escultores intentaran perfeccionar al máximo sus representaciones. El Discóbolo de Mirón (460 a. C.) y El Doríforo de Policleto (440 a. C.) son algunos de los exponentes de la escultura griega clásica. Los atletas se representaban desnudos, porque así competían; el hombre griego trabajaba mucho su cuerpo.

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