Líneas de Nazca ¿Qué fueron?


Ubicadas en el páramo peruano a casi 400 kilómetros de Lima, (en las pampas de Jumana, sobre el desierto de Nazca más precisamente), son unos antiguos geoglifos trazados por los nazca (una cultura arqueológica del Antiguo Perú, que se desarrolló entre los siglos I y VII dc.). Estos dibujos implican cientos de figuras de diseños simples y otras más complejas de tipo zoomorfas, geométricas y fitomorfas que aparecen delineadas sobre la superficie terrestre. El área de trazado de las mismas se despliega entre 520 km² y 800 km², las longitudes de las líneas son variables ya que algunas de ellas alcanzan los 275 metros de largo (enormes). Se cree que los nazcas se valieron de cuerdas para ser precisos en el trazo de las figuras, las cuales realizaban surcando la tierra. Las estampas de animales habrían sido proyectadas mediante la traslación de modelos realizados a escala, siempre ayudados por grandes cuadrículas hechas con estacas y cordeles. Realizaban previamente un trazado con piedras que luego retiraban, para seguir el recorrido de la línea que anticipadamente habían señalado con estacas unidas por cuerdas. Es decir, primero colocaban las piedras y luego las sogas unidas por trancas, por último apartaban las rocas dejando el terreno libre y marcado para realizar la zanja. (Las piedras eliminadas eran acumuladas en pequeños túmulos a los costados, los cuales hoy en día se conservan). Lo cierto es que tampoco está del todo comprobado como las trazaron. Fueron vistas por primera vez en 1547 por el conquistador Pedro Cieza de León, quien divisó “señales en algunas partes del desierto que circunda Nazca”, pero se concluyó que las líneas eran carreteras. Mucho tiempo después (alrededor de 1929), pilotos militares y civiles peruanos volvieron a distinguirlas, pero fue recién en 1932 que los arqueólogos Julio César Tello y Toribio Mejía Xesspe realizaron la primera investigación científica sobre las líneas. Primero se creyó que eran caminos, “caminos sagrados” les decían, finalmente tras años de estudio e hipótesis se concluyó que eran “centro de adoración”. La verdad es que siguen siendo un misterio que no se termina de develar, ya que también cobraron mucha fuerza las teorías de que son calendarios o figuras protectoras. Vistas de cerca estas líneas son simples zanjas en el suelo, que gracias al excepcional clima de la región (donde prácticamente no llueve), se preservaron durante todos estos siglos. La única forma de apreciarlas bien y correctamente es sobrevolandolas. Las figuras son numerosas: geométricas, representaciones animales y vegetales, formas humanas, laberintos y otros dibujos geométricos. Se distinguen colibríes gigantes, cóndores, una garza, una grulla, un pelícano, una gaviota, un loro, un mono, una araña, un caracol, una ballena, un perro con patas y cola, un lagarto, una iguana, una lagartija y una serpiente. Muchos de los dibujos se encuentran mezclados con líneas y espirales. Entre las formas humanas se aprecia un astronauta. Casi todos los dibujos fueron hechos en la superficie llana, muy pocos se encuentran en las laderas de las colinas (formas humanas más que nada). Los interrogantes continúan ¿Cuál era la verdadera función? ¿Cómo y cuándo fueron realizadas?

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