Un relato estremecedor.


Quienes tuvieron la suerte de verla personalmente, esta obra es impactante. Théodore Géricault* la ejecutó entre 1818 y 1819, y narra una escena del naufragio de la fragata de la marina francesa Méduse en 1816. La obra muestra puntualmente la balsa en la que 147 personas quedaron a la deriva tras el naufragio; solamente 15 hombres (de esos 147) sobrevivieron, tardaron dos semanas en rescatarlos. El hecho fue un escándalo en la época, ya que se acusa al capitán del barco del accidente (quien respondía a reciente y restaurada monarquía francesa). Esta obra no fue un encargo, sino que el propio Géricault decidió pintar la tragedia (se supone que fue adrede, ya que sabía que causaría una gran polémica). Por otro lado, el hecho había fanatizado al artista, quien antes de empezar el trabajo se tomó el tiempo de realizar una profunda investigación. Realizó muchos bocetos y estudios para construir un modelo a escala de la balsa, entrevistó a dos sobrevivientes, y hasta llegó a ir a una morgue para ver detalladamente el color que adquiere la piel de un cuerpo sin vida La obra se exhibió por primera vez en el Salón de París en 1819 y como supuso el artista… causó mucha polémica. Pero consiguió lo que quería, “La balsa de la medusa” consagró su reputación como pintor. Como podrán apreciar, la pintura es intensa, transmite la locura, el desquicio, la desesperación y el pánico que enfrentaron los 15 sobrevivientes del naufragio (puntualmente retrata a los 15 sobrevivientes de los 147 iniciales). Géricault la resolvió en dos planos: primero la balsa y de fondo el mar agitado; la obra presenta una estructura piramidal (desde la punta del mástil improvisado, hasta los bordes de la embarcación se forma un triangulo = pirámide). El detalle de los cuerpos y los músculos tensados reflejan el pavor y el nerviosismo de los sobrevivientes. Hace mucho hincapié en la luz poniendo focos de oscuridad en las nubes negras y en el mástil de la embarcación, así como epicentros de luz a lo lejos en el cielo y en algunos de los cuerpos sobre la balsa. Esperemos que lo noten, porque Géricault representa el momento exacto en el que los sobrevivientes van a ser rescatados: el barco que los encuentra esta extremadamente reducido en un simple punto apenas sugerido en el horizonte. La balsa levantada por las olas, se adentra hacia el mar, impulsada por el viento que sopla en otra dirección (que no es hacia donde precisamente se encuera el barco que los rescatara). La obra es definitivamente angustiante y desesperante. Fue adquirida por el Louvre poco tiempo después de la muerte del artista, en donde sigue expuesta. Es un óleo sobre tela y mide 4,91 m x 7,16 m (es grande, impacta en serio). * (1791-1824) Pintor francés, maestro de Delacroix. Fue un artista romántico con fuertes influencias barrocas

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