Escultura poética


Sus obras son conocidas por sus creativas interpretaciones del cuerpo humano y la universalidad de su discurso, Lorenzo Quinn es un escultor italiano contemporáneo que antes de ser artista plástico, tuve un breve paso por la actuación (realizó una gran interpretación de Salvador Dalí). En realidad, el primer contacto de Lorenzo con el arte fue en Estados Unidos (pese a haber nacido en Roma, siempre vivo entre USA e Italia), en la Academia Americana de Bellas Artes de Nueva York; su intención era convertirse en pintor surrealista, pero no tardó mucho en darse cuenta que su destino estaba signado por la escultura. Quinn compone sus piezas por escrito, redactando sus propios texto poéticos que lo llevan a la culminación y producción de sus obras; cada uno de ellos, por lo general, acaba exhibiéndose junto con la escultura, como parte orgánica de la pieza. Más allá de que toda obra de arte siempre esconda (o guarde dentro de sí) un mensaje, la producción de este artista está íntimamente ligada a ellos. "Mis esculturas llevan un mensaje. Cada uno tiene un propósito, transmitir este mensaje, ya sea sobre la unidad, la familia, la toma de decisiones, la vida o la muerte. Primero necesito saber de qué quiero hablar” dijo Quinn en una entrevista para la revista Harrods Magazine. Hace más de veinte años que sus obras a escala mayor, pueden verse alrededor de todo el mundo: - “El árbol de la vida”, realizado para las Naciones Unidas. - “San Antonio”, para la basílica del santo en Padua (escultura que fue bendecida por el Papa en Plaza San Pedro ante una multitud de gente). - “La mano de Dios y Salto de fe” en el Palacio de Invierno del Museo Estatal del Hermitage de San Petersburgo. Así mismo, el trabajo de Quinn forma parte de muchas colecciones privadas en todo el mundo y ha sido expuesto internacionalmente durante los últimos 20 años.

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