El placer de pintar.


Jean Honorè Fragonard es un pintor francés del S.XVIII (1732 - 1806); armonía y delicadeza describen sus pinturas en las que predominan el erotismo, la exuberancia y el hedonismo. Durante mucho tiempo fue completamente ignorado, hasta que su re-descubrimiento lo colocó entre los maestros de la pintura rococó. Fue un artista cercano a la monarquía, y esto hizo que los temas de sus pinturas sean los placeres, el goce, el deleite. Es una época de la pintura francesa en la que los artistas se dividen entre aquellos que retratan la vida plebeya y aquellos que se sentían inspirados por las frívolas actividades aristocráticas; Fragonard perteneció al segundo bando. Pero no solo se dedicó al retrato, sino que también pintó paisajes así como pinturas mitológicas y religiosas. Se formó en Francia, Italia y Holanda, por lo que su obra tiene fuertes influencias de grandes artistas como Chardin y Boucher (reconocidos pintores franceses con quienes se preparó inicialmente); así como de Pietro da Cortona, Rembrandt y Franz Hals. En algunas de sus obras podemos ver cierta herencia de la escuela veneciana, en esos colores brillantes; mientras que otras se destacan por sus tonalidades pastel. También esta muy presente la influencia barroca de Rembrandt, sobretodo en el manejo del claroscuro; aunque por momentos sus obras presentan atmósferas delicadas y sugerentes. Llegó a ser pintor de la corte, razón por la cual, con la caída del antiguo régimen debió exiliarse de París. Ciudad a la que vuelve tiempo después, y en la que muere olvidado. La obra que ven en la foto es “El Cerrojo” (1784), en la que se ve a una desfalleciente dama a punto de perder su “protegida” virginidad. Está sostenida por un hombre corpulento, que en ropa interior (de la época) maniobra (con la mujer que en brazos) para trabar con un cerrojo la puerta. Travieso, irreverente, galante y pícaro. Así podemos describir, lo que a gusto personal, es uno de lo más grandes maestros de la pintura.

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