Rudeza, sensualidad y omnipresencia al mejor estilo francés.


Françoise Nielly es una artista francesa que se distingue por una obra vehemente, expresiva y enérgica. Condensa el impacto y la fuerza de la expresión humana en trazos decididos consiguiendo una sensualidad y una belleza bastante peculiar. Son pinturas de grandes dimensiones. Trabaja las telas con cuchillos, pinceles gruesos y espátulas; si prestan atención, son obras dinámicas y empoderadas, intensas y arrolladoras. Se caracteriza por perfilar rostros en primer plano (yo diría primer primerísimo plano). Dependiendo el retrato los semblantes varían entre misteriosos, alegres, atractivos o rudos. Debido a la influencia de su padre, que fue arquitecto, sabe concebir el uso del espacio y la estructura compositiva de sus obras. Los rostros son simétricos, las pinturas equilibradas tanto en la forma como en el uso del color. Como resultado tenemos una obra exuberante, rica, deliciosa, demoledoras que se nos impone con presunción y orgullo; son pinturas desvergonzadas que se jactan de su provocativa presencia. Es quizás, un nuevo paradigma en cuanto a la manera de llevar a cabo un retrato en grandes dimensiones.

Aquí no hay lugar para las sutilezas (por más de que algunos de sus rostros sean femeninos y delicados), pero esto no implica que sus cuadros sean toscos o groseros.

#ArteContemporáneo