O canto da cidade.


Es una de las postales más famosas de Río, una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno y una de las estatuas más imponentes del mundo. Está posado sobre el Cerro Corcovado (por eso muchas veces se le llama “El Corcovado” o “El Cristo Corcovado), a 710 metros sobre el nivel del mar; tiene 30 m. de altura mas un pedestal de 8 metros; es decir 38 metros en total. El propósito fue crear una imagen, un lugar, un punto de encuentro en donde se pudiesen celebrar las celebraciones de culto cristiano, esta idea comenzó hacia finales del siglo XIX. La obra finalmente se inauguró el 12 de octubre de 1931 (es decir, casi medio siglo después), e implicó cinco años de construcción Los responsables del proyecto fueron el ingeniero Heitor da Silva Costa y el escultor francés Paul Landowsky; aunque la cabeza la realizó otro artista de origen rumano: Gheorghe Leonida. Hagamos un alto acá. Esta obra, combina diferentes disciplinas: escultura, arquitectura e ingeniería. Muchas veces, cuando pensamos en arte, discurrimos en que las piezas son producto de acciones mágicas por parte de los artistas. Y si, por una parte sí; pero empecemos a entender y a observar que… en todas las épocas de la historia del arte siempre se plantearon desafíos en cuanto a cómo sostener/componer la obra. Por ello… son parte de la pieza en sí, los factores y agentes intervinientes que hacen a su composición y resultado final. Resumiendo la idea: no pierde su categoría de obra de arte, por tener diferentes disciplinas concurrentes. En cuanto a la obra: Cristo abre sus brazos, abrazando a la ciudad carioca; no está bendiciendo (recuerden que el gesto de bendición se realiza con mano derecha levantada y los dedos índice y medio erguidos). Juan Pablo II concurrió en 1980, en su primera visita oficial al país y desde allí bendijo la ciudad de Río de Janeiro. (El Cristo redentor fue restaurado en varias ocasiones, como todo obra de arte). Ph.: Robert Nyman.

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