Mi Buenos Aires querido.


Cada lugar en el mundo es único e irrepetible, y el barrio porteño de la boca no es la excepción. Quizás ustedes gondoleros lo conozcan más por albergar el estadio de fútbol “Boca Juniors”... pero déjenme contarles que es un lugar lleno de historia y arte. El nombre del barrio se lo debemos a que se ubica en la desembocadura del río Matanza-Riachuelo en el río de La Plata. Los Conventillos de caminito (una calle museo), la Usina del Arte, el Museo Benito Quinquela Martín, el Teatro de la Ribera, Fundación Proa, el puente transbordador, la Casa Amarilla son algunos de los puntos que más se destacan de esta barriada que pareciera tener vida propia. ¿Sabían por qué los conventillos eran multicolor? Los inmigrantes genoveses que comenzaron a llegar a partir del SXIX, pintaban sus casas con el remanente de la pintura que traían los marineros; ya que esta no alcanzaba para pintar toda una casa de un mismo color, se utilizaban varios. (Hoy en día se siguen conservando con subsidios del estado). - Caminito: por ahí círculo un arroyo que desembocaba en el Matanza-Riachuelo (por eso su trayecto sinuoso). Durante mucho tiempo formó parte del recorrido de un ferrocarril, pero luego la cañada acabó por convertirse en una calzada, que terminó en estado de abandono. En 1950 un grupo de vecinos (entre los que se encontraba Benito Quinquela Martín), recuperaron el lugar; y en 1959 (por iniciativa del mismo Quinquela) el gobierno municipal construyó allí la actual calle museo.

El nombre "Caminito" es por el tango compuesto por Juan de Dios Filiberto.

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