No es cualquier Baco.


El Baco, Caravaggio. 1595 (Galleria degli Uffizi, Firenze).

Caravaggio representó al dios Baco joven, a medio cubrir con una toga, como en un estado de ligera ebriedad, rodeado de frutas y de vino; que con su mano izquierda ofrece al espectador con actitud distendida, invitandolo a unirse a él. La androginia del artista, debe entenderse como unión de los opuestos y por lo tanto armonía, propia de lo divino. A su vez Baco quien murio y resucito, preanuncia simbólicamente la venida y el sacrificio de Cristo, que ofrece el cáliz de la salvación (como Baco aquí ofrece). Una obra sensual, complaciente, con humor: no es Baco, sino un individuo ordinario disfrazado de Baco. Caravaggio trata temas tanto sacros como profanos, trivializándolos: una deidad pagana afeminada y de uñas sucias. Se dice que es un autorretrato, el propio Caravaggio se representaba valiéndose de un espejo para plasmarse en sus obras.